Factores de riesgo cardiovascular
Los factores de riesgo son trastornos o conductas que aumentan la posibilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Hay dos tipos de factores de riesgo, unos que se pueden cambiar y otros que no. Afortunadamente, la mayoría de los factores de riesgo de la enfermedad cardiovascular son modificables y por tanto, se pueden cambiar.
Principales factores de riesgo cardiovascular
Precisamente porque el colesterol elevado produce aterosclerosis en las arterias, es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Otros factores de riesgo que condicionan y aumentan las posibilidades de desarrollar esta enfermedad, son los que se describen a continuación.
Factores de riesgo que no se pueden modificar
• Edad: a partir de 45 años en los hombres y a partir de los 55 años en las mujeres aumenta el riesgo cardiovascular.
• Historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura en: padre o hermano antes de los 55 años, o madre o hermana antes de los 65 años.
Factores de riesgo modificables
Colesterol elevado.
Fumar cigarrillos.
Tensión arterial elevada.
Diabetes, sobre todo si está mal controlada.
Estrés.
Perímetro de cintura elevado.
Sobrepeso/obesidad.
Inactividad física.
Saber mi riesgo cardiovascular
El tratamiento para controlar mi colesterol depende del riesgo de enfermedad cardiovascular. Para conocer el riesgo y por tanto, mi objetivo terapéutico, deberé indicar cuáles de los factores de riesgo que a continuación describo presento:
Estrés
El estrés es difícil de medir, pero resulta indudable que puede aumentar el riesgo cardiovascular y por ello tiene implicaciones en la salud. El estrés, en sus diferentes grados, forma parte de nuestra vida diaria y todos lo experimentamos. Solo cuando la respuesta normal al estrés se hace intensa o prolongada puede ser nocivo para la salud.
El estrés no es una enfermedad en sí, pero puede desencadenar en el organismo reacciones graves. ¿Tiene que ver el estrés con el tipo de vida actual? Dentro del contexto de vida moderna son muchas y muy repetidas las ocasiones en las que el cuerpo entra en fase de continua alerta, durante mucho tiempo y con mucha frecuencia. Esto puede ser muy perjudicial. Y es aquí, cuando el estrés empieza a pasar factura, tanto en el aspecto físico como en el psíquico. Del estrés se derivan las reacciones que nuestro organismo presenta frente a los acontecimientos
Riesgo cardiovascular
Factores de riesgo que interactúan con el colesterol-LDL:
a) Fumar cigarrillos
b) Hipertensión arterial (superior a / mm/Hg o si se toma medicación)
c) Colesterol HDL (por debajo de mg/dl)
d) Historia familiar de enfermedad cardiovascular prematura
e) Sexo: mayor para los hombres que para las mujeres
El colesterol es un lípido del grupo de las grasas que participa en la constitución de las membranas de los tejidos del organismo. Se desplaza por la sangre en partículas denominadas lipoproteínas, que contienen tanto lípidos como proteínas. El organismo cuenta con tres tipos de lipoproteínas:
lipoproteínas de baja densidad (LDL): Contienen cerca del 70 por ciento del colesterol del suero y favorecen los trastornos cardiovasculares.
lipoproteínas de baja densidad (HDL): Acumulan el 20 por ciento del colesterol total y tienen un efecto protector.
lipoproteínas de muy baja intensidad (VLDL): Contienen en torno al 10 por ciento del colesterol total del suero y la mayor parte de los triglicéridos.
La principal consecuencia del exceso de colesterol en sangre es el desarrollo de enfermedades coronarias. Estas son más frecuentes en las poblaciones cuya alimentación es rica en grasas saturadas y colesterol, mientras que en países como Japón y China, cuya dieta es pobre en colesterol-LDL, la tasa de enfermedades coronarias es baja.
La hipercolesterolemia está íntimamente ligada a la arterosclerosis, una alteración degenerativa que afecta a las arterias en las que se forman placas de ateroma. Estas placas son depósitos de lípidos, especialmente colesterol, proteínas y sales de calcio, que obstruyen total o parcialmente los vasos de las arterias y provoca una falta de riego. Si la falta de riego se localiza en las arterias coronarias que irrigan el corazón se puede producir una angina de pecho o un infarto de miocardio. Si se produce en las arterias cerebrales son frecuentes las hemorragias y trombosis cerebrales. Cuando la obstrucción se localiza en las extremidades puede favorecer la gangrena de un miembro y, en el peor de los casos, su amputación. Asimismo, la arterosclerosis provoca aneurismas, dilataciones excesivas de la aorta que pueden provocar su rotura.
Los niveles normales de colesterol aceptados son los siguientes:
Colesterol total:
Normal: menos de 200 mg/dl
Normal-alto: de 200 a 240 mg/dl
Alto: más de 240 mg/dl
Colesterol LDL:
Normal: menos de 100 mg/dl
Normal-alto: de 100 a 160 mg/dl
Alto: más de 160 mg/dl
Triglicéridos:
Normal: menos de 150 mg/dl
Normal-alto: de 150 a 500 mg/dl
Alto: más de 500 mg/dl
Ante un problema cardiovascular es imprescindible modificar los hábitos que puedan aumentar los niveles de colesterol. Estos cambios implican una dieta sana rica en grasas insaturadas y pobre en grasas saturadas, colesterol y sal; el abandono del tabaquismo, la práctica de ejercicio físico y el control de la presión arterial.
TENSION ARTERIAL
En un adulto las cifras normales de tensión arterial están por debajo de 140 mmHg de sistólica y 90 mmHg de diastólica (mmHg = milímetros de mercurio).
Cuando se escriben estas cifras se pone la tensión sistólica (máxima o alta) separada de la diastólica (mínima o baja) por un guión o una barra inclinada: 140-90 o 140/90 mmHg.
Popularmente, con cierta frecuencia, se expresan los valores de tensión arterial en centímetros de mercurio (en lugar de milímetros de mercurio), es decir, en cifras 10 veces por debajo de lo habitual.En ese contexto, no es infrecuente oír decir a médicos o pacientes que la tensión arterial de un sujeto normal es de 14-9 o 14/9.
Los milímetros de mercurio (mmHg) son las unidades convencionales que están más arraigadas en los médicos clínicos, por lo que aún se siguen usando, a pesar de que desde hace bastantes años diversos congresos científicos han aconsejado usar otras medidas (el "pascal").
Cuando se escriben estas cifras se pone la tensión sistólica (máxima o alta) separada de la diastólica (mínima o baja) por un guión o una barra inclinada: 140-90 o 140/90 mmHg.
Popularmente, con cierta frecuencia, se expresan los valores de tensión arterial en centímetros de mercurio (en lugar de milímetros de mercurio), es decir, en cifras 10 veces por debajo de lo habitual.En ese contexto, no es infrecuente oír decir a médicos o pacientes que la tensión arterial de un sujeto normal es de 14-9 o 14/9.
Los milímetros de mercurio (mmHg) son las unidades convencionales que están más arraigadas en los médicos clínicos, por lo que aún se siguen usando, a pesar de que desde hace bastantes años diversos congresos científicos han aconsejado usar otras medidas (el "pascal").
Hay métodos directos para saber el riesgo cardiovascular, son las calculadoras específicas para esto, pero es aproximado el resultado ya que tenemos que tener en cuenta los factores arriba indicados.







No hay comentarios:
Publicar un comentario